martes, 21 de abril de 2026

convocatoria: “La Parada en Libertá”




convocatoria: La Parada Libertá

- exposición fotográfica 2026 en Mayagüez


Abrimos las puertas el 20 de abril del año 2017 para convertir el espacio número 66 de la calle Pablo Casals en un semillero de artes en el pueblo de Mayagüez. Somos locales, arando el oeste del archipiélago. Hacemos la gestión a pie, caminando, y así, fue que llegamos a este local, un viejo almacén. En septiembre del mismo año, la isla se abraza en esfuerzos y toma acciones concretas, teje redes de solidaridad. Desde Taller Libertá se alberga y sostienen brigadas de trabajo y apoyo mutuo, con las organizaciones que allí nos encontrábamos. La relación entre la diáspora boricua y organizaciones aliadas como ISER Caribe, Agitarte, María Fund y las Amigas de Taller Libertá logran que las puertas del Taller permanezcan abiertas en un período de mucha incertidumbre y precariedad en Borikén. Es como medida de seguridad y en respuesta a la falta de iluminación que había en la calle que se ocupa con rolo y pintura la pared adyacente al Taller para rotular nuestra gestión. Apostamos a que la caligrafía en un edificio en desuso nos ayudaría a cuidar la confianza entre las personas de nuestra comunidad. Se pintan las letras a gran escala para que se puedan leer en las oscuridades que nos dejó el huracán María. La proclama: somos un espacio para las artes, somos vecindad, somos barrio, somos Taller Libertá.


El pasado octubre bajo el mandato de "limpiar y pintar”, los dueños del edificio, solicitaron que de la pared se desmontara: el banco de madera, la cartelera, los tiestos de maleta, el puesto de Libros pa' Llevar y los carteles que Bemba PR había empapelado en aquella esquina. Es de conocimiento público que este espacio ocupado, que algunas vecinas llamaban ‘el sitio de los libros’, era para el disfrute de las personas que visitan la plaza del mercado y caminan por el barrio. Se había convertido aquella parada en sombra fresca y espacio para conversar entre estudiantes, placeros y vecindad. 


Durante 8 años aquellas 13 letras rescataron la memoria colectiva y juntas recordamos el nombre de la calle Libertad en el barrio Cárcel de Mayagüez.  Para la vecindad esta pared se transformó en parada: banco para descansar, área de trueque y tiendita gratis, puesto de libros para llevar, semillero de plántulas, ideas y encuentros. Para nosotras fue una acción clave nombrar e identificar al Taller Libertá para honrar el espacio y cuidar su memoria.


¿recuerdas? ¿te llegaste a sentar en el banquito? ¿te llevaste algún libro libre?¿te encontraste un tesoro en el carrito de compras? ¿tienes fotos de la pared en la calle Pablo Casals con las letras Taller Libertá aún pintadas? ¿de los graffitis? ¿los carteles? ¿los boldos? ¿los stickers? ¿las pizarras? ¿los mercados? ¿las fiestas? ¿los toques?


Deseamos cuidar esa memoria. 


Envía tus fotos de la pared, en Libertá, queremos compartirlas con el barrio. 


Para celebrar estos nueve años en Taller Libertá queremos provocar un junte para compartir narración visual con el barrio bajo la consigna La Parada Libertá. Envíanos esa foto especial que te tomaste frente a las letras pintadas de Taller Libertá con tu familia o tus amistades cuando visitaste el espacio. Queremos mantener viva la memoria colectiva de esa pared. No necesitas ser fotógrafo profesional para someter tus fotos. La exposición fotográfica abrirá en agosto durante la temporada de verano 2026 como parte de la programación de Teatro Pal Barrio en Mayagüez. 


Para más información sobre la convocatoria y enviar tu foto escribe a taller.liberta@gmail.com





martes, 18 de noviembre de 2025

¿Recuerdas?





“Escribo para no matar.”

Carmen R. Marín


“El teatro es la primera invención humana,

la que permite y promueve todos los demás inventos.

El teatro nace cuando el ser humano descubre

que puede observarse a sí mismo y,

 a partir de ese descubrimiento, 

empieza a inventar otras maneras de obrar.

Ésa es la esencia del teatro:

el ser humano que se auto-observa.

Todo ser humano es teatro, aunque no todos hacen teatro.

 El ser humano puede verse en el acto de ver, de obrar, de sentir, de pensar.

Puede sentirse sintiendo, verse viendo y puede pensarse pensando.

¡Ser humano, es ser teatro!”

Augusto Boal







Recordar es un acto liberador. Recordar y contar nuestras historias protege a las poblaciones más vulneradas, aquellas a las que quieren desaparecer, aquellas que, de facto, han empezado a aniquilar. Con la inteligencia artificial y el plástico líquido delinean la maqueta de un mundo que no nos quiere vivas, que nos olvida debajo de los estorbos públicos, debajo de los escombros. Recordar un cuento, un personaje, un refrán, un poema, una anécdota, una canción es también revolución.  


Nos juntamos el domingo 19 de octubre de 2025 en celebración otoñal y tuvimos el privilegio de compartir, en Taller Libertá, una tarde de teatro y conversación con la maestra narradora oral Tere Marichal Lugo y con la ilustradora Mrinalis Álvarez Astacio. El evento formó parte de la programación de Teatro Pa’l Barrio gestionada por Vueltabajo Teatro en el pueblo de Mayagüez y en parte gracias al apoyo del Centro de Economía Creativa con el programa de MANIOBRA. La programación de Teatro Pa'l Barrio cuenta con eventos de teatro, circo y danza organizadas por temporadas: primavera, verano y otoño.  La sala experimental de Taller Libertá aunó a un público intergeneracional y diverso con el cual la experiencia devino en gestión cultural de convivencia con el espacio y el vecindario. 






Juan Bobo se va a San Juan es un texto teatral escrito por Tere Marichal Lugo para que fuese presentado en el Festival Títeres Pa’l Campo de Teatro SEA, en colaboración con el Instituto de Cultura Puertorriqueña. El texto –teatro contemporáneo– nos sitúa como personajes, Eugenio y Mariana, a cargo de un puesto de libros libres que viaja por escuelas y plazas promoviendo la lectura como medio pa’ gozar y disfrutar. Nos presenta a Juan Bobo, un héroe folklórico en contexto contemporáneo, enfrentando el problema que amenaza a todo el archipiélago caribeño: el desplazamiento cultural y racial. 


En el 2019 se hicieron públicas las intenciones de ciertos gobernantes: conseguir “un Puerto Rico sin puertorriqueños”. En el texto de Marichal, Juan Bobo, “que de bobo no tiene ná”, tiene una pesadilla sobre lo que puede ocurrir si NO resistimos y organizamos nuestra lucha. En la obra de teatro es una clara premonición: Chanchullo Chanchullero anda poniendo letreros de Se Vende —muy parecida a la práctica con la que se colocan los letreros de estorbos públicos— en la propiedad, finca o terreno que se intenta arrebatar de la familia de Juan Bobo, que por tantas generaciones la trabajó. El desplazamiento disfrazado, unas veces como empresario, otras como desarrollo, viene a destruir bajo la consigna del progreso. La asimilación y el blanqueamiento que permiten los Chanchullos Chanchulleros al otorgar permisos y préstamos para compraventas de nuestro recursos, todo mientras envenenan el agua, la tierra y dejan morir a nuestra gente, son ecos de gobiernos genocidas. Ser y estar geográficamente en el oeste de las islas es resistir. Resistir es recordar. Recordar es sostenerse en comunidad dentro de la pequeñez, lo frágil y lo mutuo. Somos islas explotadas y abandonadas por años y ahora, sabida por sudor, una vez limpiá, trinchá, compostá, aboná, sembrá y regá, regresan “grandes inversionistas” a cosechar y (re)descubrir su valor, inflado a costa de borradura e invisibilización.

¿Y las personas que ya invertimos aquí hace generaciones? 

¿Y nuestras personas ancianas? ¿Y nuestras infancias?


¿Y nuestras memorias?







Son nuestras ancestras las que se comunican a través de los sueños y nos alertan. 


Tere Marichal Lugo, con artesanía magistral y anclada en una larga trayectoria de narración oral e investigación, nos presenta a un Juan Bobo que honra esa ancestría cimarrona que lucha, que se planta en comunidad y organiza cánticos de resistencia: 


Chanchullo, chanchullo

fuera de esta tierra, 

que nadie nos quita, 

nos quita nuestra tierra.



“Boberías”, les dice Tere. Vamos a contar y (re)contar aquellas boberías que reconstruyen nuestro tejido social. Recordar boberías que nos salvan a diario. Somos un país que crea y canta sus resistencias —intergeneracionales y diversas— desde los barrios. 


Somos más. 

Recuerda siempre

que somos más.





escrito por zuleira soto román

Vueltabajo Teatro
"Juan Bobo se va a San Juan"
escrita por: tere marichal lugo

zuleira soto román
eury g. orsini


apoyo técnico: criastian y vero

monitores de espacio: alejandra peña / brian torres




jueves, 18 de agosto de 2022

Somos y estamos en el parque de los árboles







Somos y estamos
en el parque de los árboles


Sobre quiénes somos, agradecemos al espacio 
en el que convivimos.

¿Con quién camino? ¿Con quién me muevo? 

Somos locales con raíces nacionales

y lazos internacionales.

Crecemos y nos propagamos,

les semillas de Libertá. 

Hoy pa’ lograr mañana.

Ayer nos sostiene.

Prácticas de generaciones,

ancestrales las lunas.


Crear. 

Crear teatro político. 

Crear políticas con teatro.


“Yo he visto esto en otros países,” comenta alguien. 

Imaginar que podemos planificar y diseñar nuestros espacios urbanos públicos para beneficiar la calidad de vida de las personas que les habitan y conviven es, por asociación, “otro país”. Aquí en Mayagüez, la tarea recae en subastas. Pero en Teatro Pal Barrio proponemos imaginar lo que deseamos. 


“No necesito, deseo” repite la bailarina, coreógrafa, maestra, directora y fundadora de En Situ Danza.


Tenemos que habitar los espacios públicos como práctica de convivencia. Aprender con Myrna Renaud es recordar, rememorar en la cuerpa de dónde nace el movimiento. Apalabramos esa movimentalidad y diseño gestual para compartir la técnica y aunar vocabularios. Nos comunicamos a contra tiempo y en posición de guerrera. Nos balanceamos y equilibramos sobre la raíz. Debajo de una sombra jugamos como consigna y entrenamos como vocación.  Preguntamos e investigamos porque requiere de nosotras el compromiso y la disciplina que resuena en respeto y homenaje al oficio del ARTE. ARTE VIVO, como ella misma escribe.  


En cuerpa consciente y dispuesta a una caridad que nada tiene que ver con bienes, sino con el compartir de saberes, la artista Myrna Renaud lleva diez años colaborando con Vueltabajo Teatro. Con ella, hemos aprendido a respirar, y con ella, hemos aprendido a parar-nos. 


Estar de pie es una de mis mayores victorias. 


Myrna Renaud camina Mayagüez como parte integral de la gestión corporal en el oeste de la “isla grande.” “La gestión se hace caminando,” repetimos como mantra. Caminar es un lujo de “otros países” que sabemos se puede lograr con propósito y visión. Allí, en esa tarea, que a su vez es una práctica de independencia en un casi-país, se conoce el ritmo de una casi-ciudad. 


Ser y estar como consigna de vida. 


consciencia 

movimiento

danza


En el parque. Parque que se vuelve protagonista desde el momento que llegamos a la sesión. Comenzamos. Músculos de la vista, los ojos. Observar, contemplar.


escuchar

movernos con intención

con claridad sobre el contexto 

juntes para colocarnos 

en una respiración colectiva 

tomar consciencia 

celebrar comunidad



Myrna Renaud es el nombre de la artista residente.

Santurcina de Nueva York que reside en Portugal. 

Ella, recuerda, nos pone a bailar. 


- Z.



lunes, 25 de abril de 2022

¡Libertá! ¡¡¡áaaaaaaa!!!



 ¡Libertá! ¡¡¡áaaaaaaa!!! 

Beatriz Llenín Figueroa 


¿Cómo se nace con todo a la contra? ¿Cómo se crea a punta de pistola? ¿Cómo se abraza un cantito de calle, de casa, de cuerpo, mientras te arrancan tó el canto? ¿Cómo se defiende la risa en esta economía de la extenuación perpetua? ¿Cómo se insiste en el bien cuando parece dominar la sospecha, el ataque, el muro, la vigilancia, el castigo? 

Taller Libertá, en Mayagüez, frente a la Plaza del Mercado, responde con su existencia. La libertá del-en el taller no es tanto crecer como palpitar, aun si estás hecho de cemento. Llama chispa brote capullo escama caparazón ala yema pelo vientre ojo cascarón. 

Hace cinco años, a comienzos del que acabaría con la desolación de septiembre, me dijeron, Beaaaa, se llamará Libertá. Así, con acento. Sin la d. Libertá. Mal escrito. Jajajajaja. 

(Era un chiste especialmente dirigido a la amiga editora. Pero les quedó un chin mongo. Jajajajaja.) 

Se llamará Libertá. ¡¡¡áaaaaaaa!!! 

Recuerdo que ese día caminábamos por las aceras de Mayagüez –haciendo ruta, como a Zul le gusta decir– riendo y gritando Libertá, áaaaaaaaa, áaaaaaaaa, áaaaaaaa. Exhalación y fiesta y plena comprensión, como cuando decimos, áaaaa, síiiiii, ¡¡¡ya entiendo!!! 

¡Por supuesto que entiendo que se llamará Libertá! Cómo no lo voy a entender si quienes lo traen al mundo “real” con su cargamento de fantasías son capaces de forjar un planeta al borde de una escalera turuleca, en medio de plazas abandonadas, al filo de tarimas callejeras, en el aire de un malabar, con el periódico de ayer y dos títeres sirviéndose de una greca el café. 

Libertá. Vueltabajo Teatro –esto es, Zuleira Soto Román y Eury Orsini, mis maestras, como les llamo desde hace años porque eso son, además de mis entrañables amigas– saben muy bien que en Puerto Rico no se dice libertad. Se dice Libertá. 

Libertá. ¡¡¡áaaaaaaa!!! 

Con cultivar la Libertá para artistas de los abajos de toda índole soñaban Zul y Eu desde su retorno, en 2014, al oeste del país, donde la universidá nos había provisto un escenario aún ilusionado para conocernos durante los primeros años del siglo 21. Empezaron a contarme de su añoranza por un taller para las artes y su descentralización en el 2016, año de nuestra

“reconexión,” cuando les pedí, comiendo tostones en La Posada, que inventáramos juntas un experimento

Precisamente porque conseguir el espacio era improbable, lo consiguieron. Así es Vueltabajo. * 

¡Ven, Bea, ven! Y voy. Siempre voy. A ustedes. 

Caminan y corren y brincan en lo que entonces era un lugar más bien asfixiante, sucio sucísimo, con restos de vidas puramente comerciales, escombros, esquinas rotas dondequiera, goteras, sin agua, sin luz, pero mira, Bea, mira los techos qué aaaaaltos, y mira aquí podemos riguiar las luces, y acá si ponemos cortinas podemos hacer que el espacio sea muchos espacios dependiendo de lo que haga falta, y podemos construir un escenario móvil, y acá pondríamos estantes para utilería, y acá podemos tener espacios de taller para artistas colaboradores, y los puestos pal público también serán itinerantes, y pintaremos la vida en todas las paredes, y de acá pa la calle y de vuelta, y las comparsas por venir, y las piezas por crear, y los objetos por transformar, y y y … 

Mareada de esperanzas, de visiones con mis maestras como médiums, les creí todo. Todo, todito. 

Hacía poco tiempo nos habíamos metido al mar en Joyuda con un velo de luto y un gigantesco cartel de tela –hecho por Zul como taaanto lo es porque de sus manos emerge La Ilusión en infinitos colores, texturas, formas, materias– que leía de América. Era un minúsculo gesto para poner a los EEUU “en su lugar,” que no es el de América. Y esa mañana, los pusimos. 

¿Cómo no creerles? 

Cinco años después, a tó pulmón celebramos el Taller Libertá en su enorme comunidá; celebramos a Vueltabajo; celebramos a Zuleira y a Eury; celebramos a Lluvia, a López y a Playa; celebramos nuestras costas erosionadas que perviven porque la abrasadora evidencia sigue siendo que, a este herido país, lo salvan sus artistas. 

¡A creerles! 



viernes, 12 de junio de 2020

Empezó otro mes...



Empezó otro mes en este calendario que es el de siempre aunque lo desconozco.

La rebelión de las vidas negras se expande, crece, se intensifica. “Black is not a country. Black is an ocean of thought. Black is a shoal. Black is a galaxy. Black is a cosmology. Black is an archipelago. Black is the fragmented chain of island thought.” (Tao Leigh Goffe)

En estos días, he leído mucha gente preguntar a personas que se dedican a

enseñar, investigar y escribir que por qué escribir. Trato de recordar que escribir es, desde la pequeñez propia del alcance de cualquier cuerpa humana, atestiguar los tiempos, documentarlos, demarcar un espacio en la memoria colectiva para sostenerlos. Creo que escribir es siempre apostar al futuro, asumiendo el riesgo inherente al presente.

No sé nada, pero intento bear witness: un atestiguamiento activo, comprometido, participativo.

Es demasiado lo que encaramos al mismo tiempo: el precipitado de tanta injusticia trabada para formar una gran maquinaria de extracción, violencia, dolor, explotación, muerte. Arrancada incluso del puño de un virus invisible, la calle arde, otra vez. Como puente incierto y tenaz, como islote de coral, como cordillera volcánica bajo el mar, la lucha enlaza cuerpes asediades cuya voluntad, a pesar de todo, de todo, de todo, es seguir en pie.



Beatriz Llenín-Figueroa

5 de junio de 2020

Cabo Rojo

viernes, 27 de marzo de 2020

Celebramos teatro en el 2020

foto: clase Teatro Físico 2017


"Bienvenidos, bien recién llegados. Somos, pretendemos ser...quizás nunca lo seamos..."  

Son las primeras líneas que se grabaron en mi memoria en aquel lugar. 

Hace años, me preparaba para las Justas de la LAI con un grupo de baile, cuando pasé por el teatrito, Ch 122.  En ese momento no significaba más que un número de salón en un recinto universitario.  Estaba prendido; estaba abierto; me invitaron a pasar.  Qué emocionante, pensé, a estas horas de la noche...no sabía nada, de nada.  No sabía que en ese recoveco encontraría a mi familia.  No sabía que en ese rinconcito aprendería cómo organizarme, en comunidad, para trabajar por lo que amo. 

Estas personas hablaban en metáforas y cantaban porque sí.  ¡Las risas! Todas las risas...recuerdo reír tanto, y sin miedo.  Sin miedo a que me mandasen a callar, ni a bajar la voz...cosa que no era normal porque las señoritas decentes no se ríen ni hablan tan alto.  Podía preguntar y nadie me llamaba rara, sino que, al contrario, esas preguntas nos ayudaban a confeccionar mundos, otros, distintos, que nos permitiesen ser libres.  Qué locura; hay que ser una demente: soñar y crear mundos para unos segundos en el escenario.  Aquel escenario, en el Teatrito, era inmenso, no en tamaño, pero en posibilidad.

A ese escenario nadie sube hasta que no se trabaje organizando y limpiando el almacén, la cabina y el camerino.  En el teatrito, eso estaba muy claro.  Para poder ser actora primero tengo que ser teatrista... Todo el mundo puede subir a un escenario, claro que sí, y es precisamente por ello que de igual manera todos limpiamos y cuidamos del espacio.  Tan sencillo. Tanta claridad.

Llegar al teatrito ha sido la cosa más grande en mi vida hasta el día de hoy.  Recuerdo que llegué ocultando el llanto, me acababan de suspender por insubordinación de aquel grupo de baile.  Allí me preguntan: ¿has hecho teatro antes? Le contesté: No. 

No puedes treparte con zapatos a las tablas, a menos que sean vestuario de personaje.  No digas mucha suerte, se dice mucha mierda.  No decimos McBeth dentro del teatro. Hoy hay ensayo general; no se duerme.  No nos vamos hasta lograr ritmo, el que queremos, hasta que se pinte el último bastidor, hasta probar cada vestuario y cada cambio de luz.  

¡Candela! Por allá Jumea. Pirufiru. Pujú. 

No me imaginé un oficio de esto, una vida haciendo lo que amo, eso era impensable para toda persona a quien se lo mencionaba.  Ni siquiera para aquellas personas que nos acompañaban, quienes lo harían solo hasta que se graduaran. 

Entonces nos graduamos.

Poco a poco, nos fuimos a distintos espacios del planeta...algunas de nosotras con la ingenua percepción de que podíamos hacer arte y aún sobrevivir.  Caminar como práctica.  Compartir la mesa como profesión.  Siempre pensando cómo construir la poesía que logre abrir el corazón de quienes decidan parar por unos minutos para algo tan efímero y fútil como el teatro. 

Regresar fue otro cuento.  Ya con las maletas vacías y las gargantas apretadas por papeles volvemos al pueblo que sembró aquella semilla.  Planes y libretas llenas de ideas para comenzar desde cero, de nuevo. Cada vez había que comenzar desde abajo, de vuelta al suelo.  Ahora lo hacíamos sin miedo de ser exportados porque esta isla es nuestra casa.  Lastimada y oprimida. Es una casa colonial.  

¿Por qué no se van para San Juan?  
¿Allá se hace arte y a lo mejor consiguen alguito pa' trabajar?  Casi como un mantra nos repiten que aquí no hay ná, que mejor nos vayamos pa’ otro sitio.  Obstinadas y pisoteadas embestimos repetidamente: poesía en el callejón, performance en la esquina, teatro en el barrio, arte en las escaleras, taller en la sala, galería en el paseo, circo en la plaza... cualquier cosa que nos permita imaginar que otros mundos son posibles. 

Se crean juntes y el tiempo permite que sean las semillas sanas, las ancestrales, las que se propaguen.  

Somos más, somos muchas, y nos vamos a quedar haciendo esto, esto que me dicen que no se puede hacer, porque sí, porque podemos y porque queremos, porque lo soñamos, porque somos insubordinadas.  

z
27 de marzo de 2020

martes, 20 de agosto de 2019

40 días de artevivo en Taller Libertá

TALLER INSTALACIÓN DE DANZA PLÁSTICA ©mrm2019



Semillero de las Artes Inc.
presenta a
Myrna Renaud

coreógrafa, maestra, performera y artista visual puertorriqueña quien diseña una
residencia artística, instalación y taller de danza, expresión sonora y terapia intuitiva en
Taller Libertá: calle Casals #66, Mayagüez, Puerto Rico a partir del jueves 22 de agosto
hasta el lunes 30 de septiembre, 2019.

Renaud invita a todas las personas con y sin experiencia en la danza, el teatro, la música
y la plástica a participar en las sesiones diarias de danza contemporánea e investigación
transdisciplinar.

El programa de trabajo incluye diversas manifestaciones del cuerpo en movimiento -
tanto técnicas como de improvisación.
Personas con habilidades físicas diversas, equipo asistivo y diferentes grados de
ambulación son bienvenidas a participar de este taller instalación.

Las sesiones diarias son de 7 a 9:30 pm
y se exhorta a todas y todos a diseñar su horario/programa en acorde
a sus intereses y exigencias cotidianas.
El espacio de trabajo en Taller Libertá se abrirá diariamente a las 6 pm para dialogar y
ofrecer información.

Pueden participar tantas veces como deseen en el transcurso de los 40 días.
El taller instalación cuenta con cuatro unidades de investigación y práctica movimental,
a saber:
10 días de pie 8/22 - 8/31
10 días por el suelo 9/1 - 9/10
10 días soneando 9/11 - 9/20
10 días de silencio y quietud 9/21 - 9/30

Renaud está disponible para explicar estos conceptos y contestar todas sus preguntas.
Comuníquese con ella por email y celular:
ensitudanza@gmail.com
787 940 2793


Las condiciones básicas para participar:
16 años de edad +
Puntualidad.
Traer tennis, hielo y toalla a cada sesión.

Cumplir con las bases especificadas en el manifiesto de La Cuarentena, publicado en:
www.vueltabajositio.com
www.ensitudanza.wix.com/2017

Auspician
Supermercados Econo
Xevalics Consulting, LLC




BIOGRAFIA
MYRNA RENAUD


Myrna Renaud lleva 43 años de labor profesional en la danza contemporánea, experimental y
africaribeña, terapias expresivas y conciencia corporal.

Es conocida por sus instalaciones de danza en vitrina las cuales diseñó,
ejecutó y produjo en Houston, San Antonio, Santurce, Hato Rey, Puerto Nuevo, Londres, Mainz, Barcelona, Miami, Lisboa.



Su performance instalación La Casa Que Soy, obra transdisciplinar y sitio-específica fue
comisionada por Casa Cruz de la Luna, San Germán, Puerto Rico en el 2011 y por Gestalt en
Movimiento, Barcelona, Catalunya en el 2014.

Renaud recibió un premio de la fundación del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas
de Puerto Rico en el 2008 para la creación, producción, performance y documentación de
Cuestión de 7- Gira de artevivo santurcina.

En el 2018, su obra de videodanza LAPSUS, en colaboración con la video artista y directora de arte Sharon Lomanno fue seleccionada a 19 festivales internacionales y recibió premio a la mejor obra de video experimental en el Great Message International Film Festival, Pune, India y
una mención como videodanza experimental en el Festival Internacional Corporalidad
Expandida, Buenos Aires, Argentina.

Renaud vive en Lisboa, Portugal, donde mantiene vínculos estrechos con la Facultad de
Motricidad Humana de la Universidad Técnica de Lisboa y con la Quincena de Danza de
Almada / Plataforma Internacional de Coreógrafos en dicha municipalidad portuguesa.